Trabajo para madres migrantes

Trabajo para madres migrantes
Madres migrantes.
Trabajo para madres migrantes

Trabajo para madres migrantes

 

Personas con valores que pueden levantar un país, seres humanos de lucha incansable, que no dejan de vivir en la tragedia de la desesperanza.

 

La vida que transcurre día a día en los pueblos de México no ha cambiado drásticamente en los últimos 25 años. Son comunidades generalmente de menos de 500 habitantes con una escuela, una iglesia, un campo de fútbol, una clínica, alguna fuente natural de agua y por supuesto; sus costumbres. Anhelando otra vida que pudiera cubrir sus necesidades de salud o de vivienda, esa realidad las obligó un día, a dejar el hogar.

 

El destino de las migrantes mexicanas según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), es principalmente Estados Unidos. No es una sorpresa porque es un país de primer mundo que, a pesar de tener la barrera idiomática, es accesible por su cercanía, además, cuando comenzaron las migraciones, no había escuelas suficientes que le pudieran brindar otro referente geográfico a la población mexicana, por lo que dicho destino se volvió cada vez más y más popular.

 

La frontera con Estados Unidos, en un principio no contaba con la seguridad tecnológica que pudiera detener los flujos migratorios provenientes de México y Sudamérica, por lo que, como medidas complementarias surgieron iniciativas (algunas crueles), por parte del gobierno norteamericano como el Programa Bracero y su consecuente Operación Espalda Mojada, muy similar al del actual gobierno de Donald Trump en el que miles de familias son separadas y deportadas.

  

El gobierno de México por su parte, en septiembre de 2017 anunció algunas acciones que se llevarían a cabo para al regreso de los dreamers; revalidación de estudios, incorporación a la Secretaría de Educación Pública como maestros de inglés, bolsa de trabajo, afiliación al sistema de salud nacional en caso de continuar sus estudios o al Seguro Popular y créditos para emprender sus propios negocios, esto para los jóvenes. Si se mira con enfoque, por un lado, no es algo difícil de conseguir para cualquier joven que radique en México ni poca ayuda para alguien con deseos de progresar.

 

Sin embargo, las oportunidades para las madres migrantes a su regreso a México son escasas en comparación con sus necesidades. Son personas que han vivido al menos dos cambios traumáticos durante su vida; dejar a sus padres y no volver a verlos nunca, dejar a sus hijos en México o en Estados Unidos y perderse la oportunidad de disfrutar su crecimiento, privarse de libertades en los países donde muchas veces se sintieron presas, huir de los golpes y violaciones a ambos lados de la frontera, desafiarse constantemente para poder comunicarse en inglés y en español sobre todo si son hablantes de lenguas indígenas, no tener documentos que les den seguridad jurídica, poca o nula educación, entre otras.

 

 

A pesar de que México continúa siendo un país con educación y servicios de salud gratuita, la mayoría de sus Estados no cuentan con apoyo para vivienda, ayuda para transporte, créditos para el autoempleo ni seguridad eficiente que brinde certeza para que lo alcanzado permee durante varios años. Particularmente para las mujeres, quienes siguen siendo víctimas de violencia y discriminación laboral, política y social, mucho menos para las mujeres rurales, indígenas y retornadas, que probablemente vivirán nuevamente lo que les orilló a dejar la lucha en México una vez.

 

El trabajo que hace falta para tener un piso parejo en este país de muchas caras continúa siendo extenso y son múltiples los grupos vulnerables que requieren atención urgente, ya sea con políticas públicas del gobierno o acciones puntuales por parte de miembros de la sociedad civil, pero es necesario fijar prioridades y analizar los segmentos que pudieran aportar mucho más de lo que cuestan y en ese caso, uno de los que más puede aportar es el de las madres migrantes, símbolo de perseverancia, valentía, fortaleza y solidaridad.

 

Quiero agradecer a Despertar Noticias por el espacio brindado en este interesante medio, y a uno de mis tutores en esta lucha por la igualdad; Javier Martín Vargas gracias por la invitación. Que todo el que lo lea, le guste o no, sienta un llamado a la acción. Muchas gracias.