¿Qué es el servicio público?

¿Qué es el servicio público?
Ángel Pedraza López

Hace algunas semanas, un gran amigo me solicitó colaborar en una publicación en la que explicara los cambios en la Ciudad de México, en razón de las denominadas Alcaldías; en ese momento planteé diversos escenarios sobre la base del panorama político existente; sin embargo, el día de hoy que han pasado ya los tres debates presidenciales, así como los debates por las Alcaldías y que estamos a escasos días de la contienda electoral, quiero centrar mi atención en un tema que me parece de lo más relevante: el servicio público.

En esta ocasión no daré una definición académica de Servicio Público, sino más bien una visión personal con la que cualquiera puede identificarse, esto es: un conjunto de acciones realizadas con el objetivo de satisfacer las necesidades de una comunidad. Lo anterior nos permite advertir que el servicio público, entraña un cúmulo de actividades alineadas y orientadas a un fin específico, que es satisfacer las demandas de una sociedad.

En este panorama es posible identificar a individuos que han decidido formar parte del andamiaje administrativo del Estado, y que reciben el nombre de Servidores Públicos, que independientemente de su lugar en el organigrama, realizan acciones tendientes a contribuir al logro de resultados, sin embargo, en múltiples ocasiones podemos advertir cómo la satisfacción de las demandas sociales, no se lleva a cabo con la eficiencia deseada; y es ahí cuando surge el reclamo social, la inconformidad, incluso se llega al extremo de señalar que tal o cual institución resulta inoperante o incapaz de superar los problemas que enfrentamos como nación.

Uno de los “deportes nacionales” ha sido el desacreditar a las instituciones sobre la base de las críticas destructivas, y se ha hecho de manera consistente, lo cual, ha ocasionado que diversas profesiones del mayor arraigo social, queden maltrechas, como lo son: los maestros[1], los policías[2]e incluso los médicos[3], que en los últimos años enfrentan graves amenazas en el ejercicio de sus responsabilidades.

En este contexto, es necesario señalar que las debilidades personales, la falta de capacitación, la sobrecarga de trabajo y la falta de insumos necesarios para realizar su función, constituyen algunos de los principales retos para garantizar la prestación de los servicios públicos.

De ahí que sea indispensable tener presente que como país necesitamos centrar con claridad nuestros objetivos, debemos reconocer que los servidores públicos no son los mesías que por arte de magia resolverán los graves problemas que enfrentamos, por lo que será necesario identificar con claridad las acciones y omisiones de cada uno de los servidores públicos y exigir que enfrenten las responsabilidades correspondientes. En este contexto, no cabe la descalificación, la crítica destructiva, que no es capaz de aportar las soluciones necesarias que demandamos y necesitamos como sociedad.

Hoy quienes ejercemos una responsabilidad en el servicio público lo tendríamos que hacer sobre una convicción clara de contribuir al mejoramiento de la sociedad y no llamados por la ambición de poder, por acotado que esta sea, puesto que el ejercicio del servicio público exige una vocación y entrega plena; debemos tener presente que la única forma en la que superaremos los graves problemas que aquejan a nuestro país, es mediante el trabajo diario y el cumplimiento cabal de nuestros deberes, es claro que ante la limitación de los recursos públicos, el país deberá hacer un ejercicio de priorización de las necesidades que habrán de ser atendidas en los años por venir y que requerirán una participación activa de los diversos sectores que integran nuestra sociedad.

Una de las mejores formas en las que podemos contribuir como mexicanos para superar los problemas de nuestro país, es en primer lugar asumir nuestras responsabilidades como ciudadanos, cumpliendo con el deber de ejercer nuestro voto de forma responsable, evaluando con objetividad las propuestas y perfiles de quienes habrán de gobernar este país; hoy la mayor parte de los ciudadanos en edad de votar, debería estar realizando un ejercicio crítico sobre las propuestas que se plantean y saber que cada una de ellas tendrá un impacto en nuestra calidad de vida, debemos exigir que independientemente del resultado de la elección, exista la obligación de llevar a cabo las mejores prácticas, por ello es necesario realizar un inventario de propuestas y exigir su cumplimiento por parte de quienes resulten vencedores en el proceso electoral.

[1]Profesor de Garantías Constitucionales en la Facultad de Derecho de Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

[1]Mientras que en Finlandia, Noruega o Japón el ser maestro constituye una de las profesiones más nobles y de más alta estima social, en nuestro país se ha criticado ampliamente a este sector al grado de que hoy día cualquier persona con los medios y recursos suficientes, elige para sus hijos la educación privada.

[1]Una de las profesiones de mayor arraigo social en la década de los 50s eran los policías, sin embargo, actualmente son de los servidores públicos con menos aprecio por la ciudadanía, al grado de que pocos padres conciben la posibilidad de que sus hijos vean en la policía una profesión a la cual dedicarse.

[1]En fechas recientes conocimos el caso de un médico en Oaxaca que fue imputado penalmente, pues derivado de una intervención quirúrgica, un menor de edad perdió la vida. Lo anterior dividió a la sociedad entre aquellos que pugnaban por justicia para los familiares del menor que falleció y por otro lado, quienes reconocían que los médicos deben tener las suficientes garantías para su ejercicio profesional, lo cual, indudablemente resulta en un debate de suma importancia que podremos abordar con posterioridad.