Estos países tienen el derecho a la desconexión que se podría establecer en Chile

Estos países tienen el derecho a la desconexión que se podría establecer en Chile

Olvidarnos del celular después de la jornada laboral no debería restarnos puntos en el trabajo. El derecho a la desconexión ya existe en otros países, y afortunadamente, un nuevo proyecto de ley busca que sea replicado en Chile.

 

Salir del trabajo a la hora, pero a solo unas cuadras de la oficina, empezar a recibir decenas de mensajes por WhatsApp o hasta llamadas de los colegas o el jefe que parten con una frase como ‘no te alcancé a decir, pero…’. ¿A quién no le ha pasado?

 

El cambio podría empezar este año si es que se aprueba un proyecto de ley que está en primer trámite constitucional y que busca establecer el derecho a la desconexión digital. Con esto se pretende evitar llamadas, mails y mensajes fuera del horario laboral, días libres o en vacaciones. Un derecho necesario, especialmente para esos jefes que creen que el celular es una quinta extremidad.

 

La iniciativa fue presentada en noviembre por el diputado Raúl Soto (DC), tomando como referente los cambios similares que se han adoptado en la legislación de España y Francia.

 

¿Qué dice el nuevo proyecto de ley chileno? ¿En qué etapa se encuentra? ¿Cómo ha sido la experiencia de los países europeos? A continuación, te contamos.

 

La inmediatez en las comunicaciones y la conexión permanente son dos aristas que el proyecto de ley reconoce que afectan el derecho al descanso de los trabajadores, establecido como tal en el Código del Trabajo. A ver, ¿hay un derecho explícito para estas pausas? Vamos por parte.

 

El derecho al descanso efectivo dice que los trabajadores tienen la atribución de descansar entre una jornada laboral y otra, por lo menos, la misma cantidad de horas equivalente a un día de trabajo. Es decir, si la jornada es de nueve horas, como mínimo debe pasar este mismo período hasta el inicio del nuevo día de trabajo.

 

Sin embargo, con tanto correo, llamadas, mensajes por WhatsApp y cualquier contacto fuera del horario laboral, ya sea al término de una jornada, un feriado o en vacaciones, es necesario hacer un rayado de cancha, porque apelar al sentido común deja mucho que desear.

 

La iniciativa parlamentaria comprende una modificación en el Código del Trabajo y el Estatuto Administrativo con el fin de eliminar de raíz estas prácticas. Para ello se enfoca en dos puntos. El primero consiste en fijar que “los trabajadores tendrán derecho a la desconexión digital”. Así, con todas sus letras, para respetar el descanso y la intimidad personal y familiar.

 

El segundo punto sobre la mesa es este mismo derecho aplicado a quienes están con contrato de honorarios y trabajan en el sector público, ya que pareciera que no tienen horarios establecidos. No obstante, el jefe será quien verá cómo se implementa y cuáles serán las excepciones. Ojo si el jefe tiene la mala costumbre de no respetar la jornada.

 

Desde el año 2000 que la semana laboral en el país galo dura 35 horas, diez menos que en Chile (¡snif!). A pesar de lo bien que suena, en la práctica no es tan así, porque igual hay trabajadores con una jornada más larga, solo que cualquier hora de más ingresa en la categoría de extra. Gran diferencia, sin duda.

 

Con una semana más corta, igual había quienes mandaban correos fuera del horario, aunque eso habría llegado a su fin hace más de dos años. Eso porque el 1 de enero de 2017 comenzó a regir una ley nacional que fija el derecho a la desconexión de los trabajadores para no bombardearlos ni invadirlos con correos de pega en las horas o días libres.

 

Esta nueva legislación estableció, además, que las empresas con más de 50 trabajadores debían elaborar un protocolo en que se indique cuáles son los horarios en que los correos quedan en mute hasta el siguiente día.

 

Propuestas para esto no faltaron, aunque entre las más conocidas están las que dicen que los correos no se leen en un lapso de 12 horas, entre las 7 pm y las 7 am del día siguiente, o de 10 horas, entre las 9 pm y las 7 am. Otra recomendaba no enviar respuestas con copia a todos para evitar que más personas se conecten fuera de su jornada. Simple, pero digno de imitar.

 

En 2018, España debatió la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, la que finalmente fue aprobada con un 93% de apoyo de los parlamentarios y publicada en diciembre pasado.

 

Esta normativa regula un montón de temas referentes al uso de internet y redes sociales. Uno de ellos, por ejemplo, fija que los jóvenes desde los 14 años pueden dar su consentimiento sobre el uso de datos personales. Otro establece el derecho al olvido, que corresponde a la petición de una persona a un buscador, red social u otra plataforma digital, para que eliminen datos o fotos personales que no queremos que todo el mundo vea.

 

El derecho a la desconexión también está presente en esta nueva legislación española con el fin de respetar el descanso y la privacidad. Para volverlo una realidad, está considerado que las empresas diseñen políticas sobre el correcto uso de las herramientas tecnológicas, así como Francia lo está abordando.

 

La diferencia más notoria de esta legislación con la francesa es que trata el derecho a la desconexión de quienes trabajan a distancia, ya sea de una ciudad diferente a donde están las oficinas centrales de la firma o desde la casa.

 

El proyecto de ley chileno no aborda esta modalidad, pero paralelamente se está tramitando otra iniciativa parlamentaria. Se trata de Trabajo a distancia, la que plantea que un 0,4% de los trabajadores chilenos usa este formato, aunque a un 74% le gustaría implementarlo.

 

El límite entre la vida laboral y personal es cada vez más difuso. Más encima, el teléfono pareciera que juega en contra, al ser una extensión de la oficina y dejándonos disponibles en todo momento. Afortunadamente, las leyes de Francia y España demuestran que es posible frenar esta práctica común, y garantizar el descanso de los trabajadores, porque o sino solo trabajarán con grandes ojeras. Y la verdad, ni los jefes ni los empleados quieren eso. Esperemos que los chilenos tampoco. Solo la votación en la Cámara de Diputados lo dirá.

 

POR CONSTANZA MARTÍNEZ GAETE

DIARIO DIGITAL DE CHILE

EL DEFINIDO, 7 DE FEBRERO