1º de Julio… El Voto de la ¿Esperanza?

1º de Julio… El Voto de la ¿Esperanza?
1º DE JULIO… EL VOTO DE LA ¿ESPERANZA?

1º DE JULIO… EL VOTO DE LA ¿ESPERANZA?

 

Como la mayoría de los mexicanos, hoy celebro que se hayan acabado las campañas políticas y estemos, por fin, acudiendo a emitir nuestro sufragio en las urnas.

Si, me refiero a esos 148 días de campaña y precampaña que nos saturaron, no sólo con miles de spots (casi 500 mil), sino que nos llenaron de basura visual y auditiva; insisto, me refiero a esas campañas en donde hemos derrochado como país, casi 6,800 millones de pesos de manera oficial, y eso tan solo para la elección federal de un Presidente de la República, 500 diputados federales y 128 Senadores, pero que si sumamos los costos de las campañas locales para elegir casi 4,000 autoridades, sobrepasa por mucho esa cifra.

Ha transcurrido una campaña presidencial, seguida de decenas campañas locales, que no solo nos llenaron de basura electoral, sino que han polarizado como nunca las posiciones políticas y sociales de los mexicanos, sin dejar de lado que también en algunos casos, ha sido un periodo en que voluntaria o involuntariamente, nos hemos llenado de odio y nos hemos dividido hasta niveles impensables.

Hoy, tenemos una sociedad fastidiada e irritada por las posturas ideológicas o políticas, incluso hasta con nuestros seres queridos más cercanos, dígase familiares, amigos o conocidos, hemos tenido alguna diferencia por “defender” la ideología, o al menos eso creemos, de nuestro candidato o de nuestra simpatía por una u otra opción.

Por fin, hoy tenemos en nuestras manos, la oportunidad más importante para contribuir a la reconstrucción y fortalecimiento de nuestro sistema democrático, si leíste bien, democrático, porque hay quienes se atreven a decir que en este país no hay democracia, y precisamente allí es donde la ignorancia, da paso a la ignominia.

Hoy llegamos a este 1º de julio, teniendo frente a nosotros, instituciones fuertes que no solo promueven u organizan la vida democrática, sino que también la defienden; gozamos de algo que muchas veces no valoramos pero que usamos, incluso ocasionalmente hasta abusamos, me refiero a una total libertad de expresión; tenemos la opción de votar por quien queramos de entre varias opciones políticas, incluidas las candidaturas independientes; gozamos de un país, sí de contrastes, pero también de oportunidades (que unos no las aprovechen, eso no es cosa de la democracia).

Durante el periodo electoral en comento, hemos visto y escuchado de todo, han surgido conceptos que la teoría y ciencia política ni siquiera hubieran imaginado; hemos podido observar y escuchar lo mejor y lo peor de quienes contienden y de quienes quieren nuestro preciado voto; hemos escuchado discursos que prometen lo inalcanzable, propuestas que rayan en lo absurdo, y posiciones radicales que fomentan odio y buscan acrecentar el enojo y frustración social de una mal llamada “mayoría”.

Hoy observamos como esa “mayoría” dice, o eso pretende al menos, que va a salir a votar, pero no a votar de manera consciente, informada, razonada, leída; no, pretende salir a votar enojada, frustrada, con ganas de revancha y de castigar a una u otra opción, y a quien cree que es el culpable de su presente o de su futuro, sin saber que tanto el presente como el futuro, cada uno de nosotros lo construimos día a día.

Bien dice el dicho, cosechas lo que siembras.

El voto que emitiremos hoy, no debería representar de ninguna manera un voto de enojo, de frustración, y menos un voto de castigo. Ese derecho que hoy ejercemos es nuestra oportunidad de construir lo que queremos para nuestros hijos, para nuestra familia y para nuestro país.

Hoy salgamos a votar, salgamos a ser partícipes y actores principales de esta gran fiesta democrática, y hagámoslo con plena conciencia, de que gane quien gane, a partir del 2 de julio debemos caminar y actuar como un solo México, porque sabemos de sobra, que si nosotros como personas no cambiamos, desafortunadamente las cosas no van a cambiar como por arte de magia, ni siquiera eligiendo a quien creemos que es un “todo poderoso”.

Gane quien gane este domingo, tiene frente a sí, un reto de dimensiones incalculables, el primero de ellos es cumplir con las expectativas generadas y con las promesas ofrecidas, el segundo es no fallarle a sus votantes y al país, y que tal el tremendo reto en materia económica, política y de reconstrucción social, eso sí que está complejo para cualquiera de los contendientes.

Vamos hacia adelante, actuemos como lo que somos, un país que se une y trabaja cuando de los nuestros se trata.

Asumamos el reto, votemos con el cerebro y no con el estómago, pensemos qué país queremos para nosotros, para nuestros hijos y reflexionemos en manos de quien queremos estar los próximos seis años.

 

* Ismael Hernández De Lucio